El Arte del Premio - La escultura de Pablo Maojo

EL GALARDÓN: ARTE, LEGADO Y RAÍCES

El premio de la Fundación Corripio Alonso no es simplemente una estatuilla de reconocimiento; es una obra de autor única que fusiona la identidad asturiana con la alta expresión artística. Cada pieza ha sido concebida y elaborada con el mayor detalle, cuidado y amor por las cosas bellas y autóctonas, convirtiéndose en un legado tangible de nuestra cultura.

EL ALMA DEL DISEÑO: PABLO MAOJO

Detrás de la fuerza visual del galardón se encuentra Pablo Maojo (San Pedro de Ambás, Villaviciosa, 1961), una de las figuras más destacadas y singulares de la escultura contemporánea asturiana y pieza clave en la renovación de la plástica de los años 80.

Formado en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, Maojo ha consolidado una prestigiosa trayectoria con exposiciones a nivel nacional e internacional, y sus imponentes intervenciones escultóricas habitan numerosos espacios públicos integradas con la naturaleza. Es un maestro absoluto en el diálogo íntimo con los materiales nobles, dotando a la madera, el hierro y el bronce de un lenguaje abstracto propio. Su obra, cargada de poesía geométrica y orgánica, está profundamente vinculada al paisaje, las tradiciones y el alma del norte peninsular.

HISTORIA DEL DISEÑO: INSPIRACIÓN Y PROCESO CREATIVO

El diseño del galardón nació de un encargo directo de la Fundación al artista, con el propósito de plasmar el arraigo inquebrantable a la tierra. Para capturar la verdadera esencia de este homenaje, Pablo Maojo realizó un viaje cargado de simbolismo:

  • El Viaje a las Raíces: El artista visitó personalmente los dos robles centenarios que custodian las casas natales de los fundadores en Arroes (Villaviciosa) y Coya (Piloña). Contemplar estos majestuosos árboles, sentir su fuerza y entender su presencia viva en la historia familiar sirvió como la chispa creadora de todo el diseño.
  • La Conceptualización: Inspirado por la fuerza y permanencia de esos robles, diseñó una escultura que simboliza el arraigo, el esfuerzo compartido, el vínculo con la tierra y la solidez de los valores premiados.
  • Del Boceto a la Forma: El proceso continuó con dibujos preparatorios en papel y maquetas tridimensionales de madera a pequeña escala. En ellas, el artista trasladó la magia orgánica de los robles a un equilibrio perfecto con la modernidad geométrica.

ARTESANÍA ETERNA: BRONCE Y MADERA DE ROBLE

Para garantizar que la visión del escultor perdurara en el tiempo, se seleccionaron dos materiales nobles que dialogan a la perfección: el metal eterno y la calidez de nuestros bosques. La escultura está fundida en bronce y se asienta sobre una base de madera de roble, cuidadosamente seleccionada y elaborada en exclusiva para esta pieza.

La huella del artista ha guiado cada instante de la creación. Pablo Maojo ha estado presente en la totalidad del desarrollo de la pieza, implicándose en los complejos procesos del taller y trabajando en todo momento coordinado directamente con Anselmo Iglesias, quien ha estado al frente de la producción en el taller asturiano Fundición Gádava. Esta estrecha alianza y el compromiso personal de ambos en cada etapa han sido la clave del éxito del proyecto:

  • Creación del Molde: A partir de la escultura original modelada por el artista, se realiza un molde de silicona de alta precisión. Pablo supervisó junto a Anselmo este paso crucial para asegurar que el molde capturara fielmente cada textura, veta y huella de la pieza original.
  • La Fundición a la Cera Perdida: Se vierte cera líquida en el molde para obtener una réplica exacta, que luego se recubre con material cerámico. En el horno, la cera se derrite y deja un vacío donde se vierte el bronce fundido a más de 1.000 °C.
  • Acabado y Pátina: Cada estatuilla de bronce pasa por un meticuloso proceso manual de cincelado, pulido y aplicación de pátinas de fuego. En esta fase, la sintonía directa entre el escultor y Anselmo fue absoluta, revisando y perfilando la pieza de forma conjunta para otorgar a cada galardón sus matices cromáticos únicos y definitivos.
  • El Pedestal de Roble: La peana no es un mero soporte, sino parte integral de la obra. Cada base de madera de roble se corta, talla y trata artesanalmente, respetando las vetas naturales del árbol que inspiró el galardón, aportando robustez, elegancia y un vínculo directo con nuestra tierra.

GRATITUD Y RECONOCIMIENTOS

La Fundación Corripio Alonso desea expresar su más profundo agradecimiento a Pablo Maojo por su extraordinaria labor y su total entrega a este proyecto. Desde el primer instante, el compromiso de Pablo ha ido mucho más allá de lo profesional. Su constante predisposición, su cercanía y su absoluta disponibilidad para atender cada necesidad, detalle o requerimiento de la Fundación han sido pilares fundamentales para dar vida a este galardón. Trabajar a su lado ha sido un honor que enriquece el espíritu de esta institución.

Asimismo, queremos hacer extensivo este agradecimiento a Anselmo, al frente de Fundición Gádava. Su excelente hacer profesional, el rigor técnico impreso en cada fase y, por encima de todo, su implicación personal, han resultado indispensables para materializar con éxito esta obra. La profesionalidad y la inmensa calidad humana de ambos ha transformado este encargo en una experiencia inolvidable.

UN LEGADO MÁS ALLÁ DEL RECONOCIMIENTO

Este galardón trasciende la categoría de trofeo institucional. Una obra que posee un valor intrínseco que honra tanto a quien la recibe como a la tierra que inspira su creación. Es un testimonio de cómo la visión artística de primer nivel, la precisión y el orgullo por lo autóctono, pueden unirse para celebrar la excelencia humana.